Pañuelazo feminista contra el retroceso en salud mental, sexual y reprodcutiva en Linares

El viernes 31 de julio se realizará la movilización nacional contra la moción parlamentaria (boletín n°18419-11) que obliga a las y los médicos a informar a la mujer sobre la actividad cardíaca, embrionaria o fetal en contexto de aborto o interrupción del embarazo.  La concentración se realizará en diversas comunas del país, y en el Maule Sur la autoconvocatoria se realizó para las 19:30 horas en la plaza del pueblo de Linares.

 

El proyecto de ley denominado escucha su corazón presume la “oportunidad” escuchar previamente a un aborto, incluído los producidos por las causales de violación, inviabilidad fetal y riesgo de vida de la madre.  Lo anterior, según el comunicado conjunto emanado por la organización feminista Flor de Litre de Colbún y 8M de Linares: “Consideramos que es un proyecto nefasto y cruel que atenta por completo contra los Derechos Humanos (DDHH), revictimiza y confirma el absoluto  desprecio por las mujeres; niñas y adolescentes”.

“El proyecto degrada el debate e invisibiliza las diversas posturas al respecto.  Incluso, desde los diferentes credos hay quienes rechazan la propuesta”, señala el comunicado.

Esto, pues voces de las iglesias Evangélica y Católica han maifestado su rechazo al proyecto de ley emanado por un grupo de la ultraderecha en el parlamento. Si bien hay muchas personas que se podrían inhibir de expresar si opinión, la religiosa Licarayén Torres, estudiante de Ciencias Religiosas y Estudios Pastorales de la Facultad Eclesiástica de Teología de la PUCV, se viralizó en redes sociales al sostener que “el aborto en Chile no es libre, está sometido bajo las tres causales que ustedes conocen bien… La pregunta que me surge es si es necesario torturar a las mujeres de esta manera. Y lo hago a partir mi rol de mujer, de religiosa y de seguidora de Jesús y su evangelio”.

“¿Es cristiano, es evangélico hacer pasar a las mujeres por esta obligación que pretenden imponer algunos diputados?… Yo preferiría preguntarle, si algún diputado puede ver este video, y utilizando el mismo lenguaje que han utilizado, ¿de qué manera podríamos hoy escuchar el grito de los inocentes en las escuelas, en las calles, en los contextos de vulnerabilidad de nuestro país?”.

 

“Me gustaría pedirles (a los parlamentarios firmantes del proyecto) que con la misma urgencia propongan leyes que promuevan la justicia y la paz referidas a los niños, niñas y jóvenes de nuestros territorios. Si hay que escuchar el grito de los inocentes, hagámoslo desde el inicio, pero también hasta el final de la vida”, concluyó Torres.

Asimismo, desde el Círculo de estudios dedicado a la investigación, formación e incidencia en Derecho Internacional de los Derechos Humanos (CEDIDH) expresaron que la moción respode a un dispositivo encubierto de “coacción estatal disfrazada de consentimiento en la ley de tres causales”.  Esto pues si bien se argumenta que la escucha sería “voluntaria”, “si la paciente se niega, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo”. 

 

Además de establecer una “trampa legislativa”, el la moción parlamentaria “vulnera derechos internacionalmente consagrados genera responsabilidad internacional para el Estado”, ya que “la doctrina del Control de Convencionalidad, establecida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) obliga a todos los poderes del Estado —incluyendo al Poder Legislativo— a velar porque las leyes y prácticas internas no contravengan la Convención Americana sobre Derechos Humanos ni los estándares fijados por la jurisprudencia de la Corte” que, en esta materia, aplica “a partir del emblemático fallo Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile (2006)”.

 

Finalmente, las organizaciones feministas extendieron la invitación a toda la comunidad a reflexionar sobre la amenaza que implica esta medida, a velar por el cuidado y derechos de las vidas ya existentes y a respetar la autonomía de los cuerpos. “Hacemos hincapié en que no retrocederemos un paso atrás en la autonomía de nuestros cuerpos ni de los derechos adquiridos por años de lcuha”.

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