Detención Ilegal de adolescente en Linares reabre debate sobre las malas prácticas de Meta: adicción, manipulación y espionaje
El viernes 30 de octubre de 2026, pasadas las 19:00 horas, la Policía de Investigaciones (PDI) de Linares detuvo ilegalmente, en su domicilio, a una adolescente y estudiante por ofensas contra José Antonio Kast. Luego de pasar la noche en un calabozo de la PDI, el sábado 31 se realizó la audiencia cuyo resultado fue libertad y desistimiento por la ilegalidad de la detención. Al respecto, la joven señaló que:
“Es muy triste como se marcó tan grave lo que yo dije, porque sé que existen personas que hacen cosas más graves que ahora están siendo liberadas”, quedando sin medidas cautelares, salvo la prohibición de acercarse a Kast.
Asimismo, compañerxs y amigxs de la víctima que acompañaron la audiencia a las afueras del centro de justicia, expresaron mediantes letreros y carteles que “no estamos en tiempos de justicia”, “más democracia, menos represión; libertad de expresión”, “liberan al pedófilo y persiguen al estudiante”, entre otros mensajes que se expusieron a las afueras del tribunal de garantía.
El abogado defensor de la víctima, Camilo Bahamondes, comentó la ilegalidad de la detención, señalando que la aprehensión se realizó “sin la asesoría de un abogado que es un requisito esencial, especialmente en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente”. Del mismo modo, el abogado agregó que la víctima realizó una declaración y con ese fundamento se procedió a tomar detenida a la joven; incumplimiento totalmente el protocolo.
La detención ilegal de la estudiante linarense se suma a otros casos criminalizantes por dichos contra el mandatario, en un contexto de progresiva desaprobación popular que alcanzó el 65%. Es por ello que desde las bases y comunidades se ha señalado que esta práctica responde a un tipo de censura propio de dictaduras y gobiernos autoritarios.
En esa línea, el colectivo Resistencia Estudiantil Organizada (REO) sostuvo en su comunicado público que:
La detención de nuestra compañera se suma a la ola de casos que han ocurrido a lo largo del país, donde solo basta un comentario contra el gobierno para terminar siendo detenido por las fuerzas del orden. Hemos sido testigos de cómo las prioridades del Ejecutivo han sido direccionadas a un absurdo intento de censurar las opiniones opositoras a su gestión a través de la persecución a personas que manifiestan dichas opiniones en redes sociales, en lugar de solucionar las verdaderas necesidades del pueblo chileno.
Meta, imperialismo y espionaje
La detención de la joven linarense se realizó luego de que la transnacional Meta compartiera información mediada por sus plataformas con la PDI y la fiscalía; cuestión que infringe normas de privacidad individual y seguridad pública. Si bien Chile aún no ha iniciado un debate legislativo al respecto, Meta está siendo cuestionada por sus prácticas que lindan con el espionaje. Ya no solo se trata de investigaciones por la adicción comprobada que generan sus plataformas, intervencionismo en elecciones “soberanas” y perjuicios a la industria mediática, cuando no al derecho a la información.
Cabe recordar que Meta fue declarado culpable en marzo de 2026 y obligado a pagar 6 millones de dólares por los efectos adictivos y perjudiciales para la salud mental de los usuarios de sus plataformas, especialmente de niños y adolescentes. Así, la transnacional está siendo nuevamente formalizada por el detrimento a la salud mental, conductas compulsivas y fomento de depresiones devenidas en conductas autolesivas.
En materia de intervencionismo, el Tribunal Electoral de Brasil obligó a Meta a referirse sobre el tratamiento desigual en las campañas de Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula Da Silva, en detrimento de este último; lo que la empresa atribuyó a “incidentes técnicos”.
Además de estar sindicada por injerencia y manipulación delictiva en el caso de la consultora Camdbrige Anatlítica, en diversos países de la Unión Europea la justicia ha tomado medidas contra Meta. Reino Unido abrió una investigación contra la empresa por términos ‘abusivos’ contra los medios de comunicación y condiciones “explotadoras” sin suficiente elección. A la fecha, más de 340 portales de noticias como ‘The Guardian’, ‘The New York Times’ y ‘USA Today’ han tenido que bloquear rastreadores que recogen datos para entrenamiento de modelos de inteligencia artificial dirigidos por Meta, sin media mayor aviso.
Mientras en España se exige la comparecencia de Mark Zuckerberg (CEO de Meta) ante el congreso legislativo por “posible violación masiva de la privacidad de millones de usuarios“; en Bruselas se abrió una investigación por monopolio y vulneración de la “libre competencia”, contra la política de Inteligencia Artificial (IA) en la pataforma WhatsApp que desde octubre de 2025 prohíbe a los proveedores de IA comunicarse con los clientes de cuentas empresariales a través de la plataforma de Meta.
Además de Alemania, USA y Canadá, Francia y Noruega se suman a las vulneraciones de Meta: el Tribunal de Apelación de París concluyó en dos ocasiones que la conducta de Meta había causado “un perjuicio grave e inmediato al sector de la prensa” en Francia, al confirmar la posición del organismo antimonopolio del país.
En tanto, Noruega, está estudiando la restricción temporal de los lentes “inteligentes” por motivos de privacidad y el ejecutivo prepara un proyecto de ley que impediría que las personas sean fotografiadas o grabadas sin consentimiento. “No queremos una sociedad en la que la gente se preocupe por ser grabada, fotografiada o filmada sin saberlo en lugares y situaciones en los que está acostumbrada a no ser vigilada”, recalcó el ministerio noruego de Asuntos Digitales y Administración Pública.
Chile se encuentra en un punto de inflexión al respecto y el espionaje de la joven linarense que derivó en su detención ilegal es sólo una muestra de la peligrosidad que supone Meta para las personas que, sin las saber las consecuencias y usos reales de las plataformas controladas por Mark Zuckemberg, interactúan acríticamente a través de estas redes sociales digitales que, más que conectar a las población, la estaría secuestrando.