EDITORIAL| Decomiso de equipos para radiocomunicación en Linares abre debate entre los usuarios y actores incumbentes

El 09 de junio la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la Policía de Investigaciones (PDI) de Linares confiscó provisionalmente equipos de radiocomunicaciones empleados para transmitir en frecuencia modulada (FM) sin  autorización del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT).  La indagatoria conjunta con la Fiscalía local de Linares habría comenzado en 2025, a partir de una querella interpuesta ante el Ministerio Público por la Asociación Chilena de Radiodifusores (Archi), argumentando “uso malicioso e ilegal del espectro radioeléctrico”.    Se trataría de una persona, sin antecedentes penales, quién quedó apercibido, es decir, en libertad y a la espera de la citación para la audiencia de formalización de cargos.

 

El hecho fue presentado por algunos medios de comunicación, portales y empresas informativas desde el encuadre mediático delictivo y punitivista, centrado en la radiodifusión ilegal o “clandestina”.  Y si bien la falta no es falsa, la información no consignó el nombre de los medios en pugna, del medio infractor ni el proceso de formalización respectivo, más allá de la notificación apercibimiento de la persona  y su participación individual.   La cobertura careció de detalles ni integró más voces al hecho, salvo algunas exepciones como Radio FM Más que profundizó y planteó un debate.

 

Si bien la información oficial reproducida luego por otras plataformas no precisó acerca del medio infractor, ni de la calidad del comunicador, distintos comentarios en redes sociales se atrevieron a complementar el fenómeno a propósito de otros casos, generando especualción comenatrios en las publicaciones.

 

La reacción de los lectores de la noticia en redes sociales, además de ironizar acerca de la labor realizada por la PDI en una ciudad afectada por nuevas y complejas dinámicas delictuales, reparó en aspectos interesantes que muchas de las publicaciones obviaron, acerca de las barreras para constituir nuevos medios o la burocratiación en el proceso de solicitud de concesiones, cuestionando no solo la cobertura sino que también la normativa vigente.

 

Incluso, las publicaciones en muchos casos “monofocales”, fueron complementadas por usuarios que propusieron reflexiones en torno a la democracia del dial, a las radios comunitarias y su escenario de desigualdad en un estado del arte con alta concentración  mediática. 

Al respecto, el consejo Maule Norte y Maule Sur del Colegio de Periodistas, compartió su rflexión al respecto, en dos dimensiones, referidas a la construcción compleja y argumentada de las publicaciones, evitando caer en la práctica instalda de re-publicarción de comunicados o del ‘copiar y pegar’, dotando de más perspectivas las producciones informativas. Del mismo modo, los consejos de Periodistas  instaron a la comunidad en general, a profundizar en materia de conseciones radiales, democracia mediática y a dar un debate serio al respecto.

Hacemos un llamado a la rigurosidad informativa y a la divulgación de contenidos recabando la mayor cantidad de antecedentes, datos, perspectivas y posiciones al respecto (…) En tiempos de desinformación y de información parcialmente difundida, el esfuerzo ético y profesional resulta fundamental para no incurrir en efectos indeseados, como la criminalización del ejercicio del Derecho a la comunicación, información parcial y comunicados reproducidos acríticamente.

 

Extendemos el llamado a la creatividad informativa por la posibilidad que abre esta información a propósito de retomar discusiones en materia de comunicación y concesiones radiales, uso del espectro radioeléctrico y la adquisición oligopólica de medios más pequeños por parte de empresas, empresarios y dirigentes políticos en el territorio. 

Con todo, la información publicada la tarde-noche del martes 09 de junio fue ampliamente debatida, problematizada y argumentada por las comunidades lectoras o usuarias de los medios de comunicación.  Así, aunque no haya sido por vocación de los propios medios publicadores, al cierre del miércoles 10 de junio el encuadre informativo viró -aunque levemente- a favor de la discusión de fondo en materia de demoracia mediática, usufructo de la infraestructura pública y legalidad tensionada por la legitimidad.

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