OPINIÓN| "Cascabel al gato"
Elia Piedras Garrido, Presidenta del Colegio de Periodistas Maule Norte
Este domingo 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una fecha instaurada por la UNESCO en 1991, con el propósito de recordar la importancia de la independencia en el Periodismo y los peligros que representan el control y las influencias externas en la construcción de una agenda que visibilice temas genuinamente críticos. Siempre, pero en particular en esta efeméride, la sociedad debe hacerse cargo de las amenazas que erosionan el acceso a información veraz, plural y transparente, alterando el ecosistema informativo a veces de manera tan silenciosa como nociva.
En la Región del Maule, uno de estos peligros tiene nombre, aunque pocos se atrevan a decirlo: el pago por la publicación de contenidos disfrazados de noticias. Lamentablemente, se trata de un fenómeno antiguo y extendido. Muchos medios de comunicación han recurrido durante décadas a esta práctica como una forma de subsistencia, prescindiendo incluso de la contratación de periodistas.
Ponerle el cascabel al gato implica admitir que este hábito daña el ecosistema informativo en varios niveles. Primero, vulnera la confianza pública, porque impide a la audiencia distinguir entre información y propaganda, diluyendo la frontera entre ambas. Segundo, precariza el ejercicio del Periodismo, al promover la reproducción de comunicados -sin critica, fiscalización ni contrapeso-mediante el facilismo del “copy-paste”. Tercero, distorsiona la competencia justa, ya que quienes cuentan con mayores recursos pueden instalar su agenda con más soltura. No es casual que esto resulte especialmente atractivo para actores políticos, tentados por una vía rápida para posicionarse.
Diversos organismos internacionales han advertido que la opacidad en los contenidos pagados debilita la libertad de prensa, al sustituir el derecho a informar por la lógica del mercado.
Quizás algunos actores políticos no han dimensionado que un espacio periodístico no es equivalente a una vitrina comercial. Cuando una empresa se publicita, busca influir en decisiones de consumo. En cambio, cuando un político paga por aparecer como noticia, pone en juego la formación de opinión pública y, en última instancia, decisiones democráticas.
Desde el Colegio de Periodistas, invitamos a los medios a transparentar sus publirreportajes, a los actores políticos a dejar de pagar por noticias encubiertas y a la ciudadanía a exigir información honesta. Porque la libertad de prensa no solo se defiende frente a la censura directa, sino también ante estos métodos más sutiles de distorsión.
Poner el cascabel al gato nunca ha sido fácil. Pero seguir guardando silencio tiene un costo mucho mayor.