Informalidad, empleo endeble y subempleo: los resultados del IMCE en la Región del Maule
La Fundación SOL publicó el Informe Mensual de Calidad del Empleo (IMCE Marzo-Mayo 2025), el cual es elaborado desde hace más de una década por el equipo de Estudios del Trabajo de Fundación SOL, “con el objetivo de participar e impulsar un debate nacional sobre la calidad del empleo, con una visión multidimensional y actualizada de los marcos interpretativos para el análisis del mundo del trabajo”.
El IMCE utiliza una metodología de exploración de los datos entregados por la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), en tanto mecanismo de actualización de la situación del empleo en Chile.
El informe plantea “indicadores alternativos como la Tasa de Desempleo Integral (TDI)”, la cual considera el fenómeno del subempleo y del desaliento, “en una mirada complementaria de los indicadores clásicos de inserción”, en relación a la Tasa de Desempleo Abierta (TDA), indicador que, según el equipo investigador, “por si solo no permite dar cuenta del estado de la inserción productiva y la calidad de los empleos”.
Cabe señalar que el escenario descrito en el informe está determinado por el bajo dinamismo de los últimos 4 años, “prácticamente perdidos en materia de empleo (…) manteniéndose una “situación general de deterioro del empleo”, pese a algunas señales de incipiente recuperación post Covid-19, cuando “el mundo del trabajo remunerado nunca logró recuperar su estado previo a la pandemia”.
Con todo, el informe sobre calidad del empleo cifró el cecimiento en 2024 en 2,6%, por lo que la proyección se torna “poco auspiciosa” si se consideran las tasas de crecimiento que se prevé fluctúen entre un 2% y 2,75% para 2025 y entre 1,5% a 2,5% en 2026).
IMCE en el Maule
El IMCE Marzo-Mayo 2025 devela un panorama difícil a nivel nacional que en la Región del Maule se manifiesta aún más desventajoso.
En materia de subempleo, entendido como la subutilización de la fuerza laboral o uso ineficiente de esta dentro de una economía, el estudio separa el fenómeno en subempleo horario (SUB) y subempleo profesional (SUBP), cifrado en 28,3% y 31,1%, respectivamente.
Así, el subempleo horario (SUB) se entiende como la “subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo”, es decir, personas que trabajan jornada parcial, media jornada o incluso menos, pese a tener la disponibilidad para trabajar más horas. En la región del Maule, el “empleo involuntario a tiempo parcial” o “personas que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran un trabajo a tiempo completo” alcanza al 36,4%, casi 8 puntos de aumento sobre el promedio nacional.
Del mismo modo, el subempleo profesional (SUBP) ha sido conceptualizado como “el uso ineficiente de las habilidades, calificaciones o experiencia de las personas trabajadoras” en la región del Maule alcanzó 36,4%, uno de los puntajes más altos a nivel nacional y que da cuenta de como la subempleabilidad deshecha competencias, destrezas y menosprecia las capacidades de potenciales trabajadores que aporten valor la economía chilena.
Se trata de personas con educación profesional (terciaria) ocupadas en empleos no calificados, empleos parciales o poco especializados que no dependen de la voluntad del trabajador, sino a los tipos de empleos producidos y ofrecidos por la economía local y el llamado “mercado del trabajo”.
En materia de informalidad, la región del Maule (33,6%) supera el promedio en Chile (31%). Este aspecto resulta relevante para entender la calidad del empleo, actualmente definido por el INE como “las personas que se emplean como asalariadas” y que no cuentan con cotización de salud ni previsión social. En tanto, el IMCE da cuenta de que el 43,4 % de la fuerza de trabajo presenta una inserción laboral “endeble”, es decir, “no es informal, pero tampoco se encuentran totalmente cubierta por las disposiciones legales y prácticas de protección del empleo”. En el Maule, el trabajo endeble llega al 47,2%.
Si observamos los resultados del informe, esta vez, por rama de la producción o actividad económica, el sector agricultura arroja datos de empleo protegido de, a penas, 15,4%; mientras que el empleo informal y empleo endeble cifran en 41,2% y 43,3%.
Por el contrario, el empleo protegido y que cumple con mínimos legales en el Maule alcanza a penas e 19,2%, ostentando el antepenúltimo lugar en materia de protección del empleo. Cabe señalar que la protección del empleo se refiere, ni más ni menos que, a tener un contrato formal y escrito de trabajo, con protección laboral, liquidaciones de sueldo, cotizaciones previsionales y de salud, vacaciones proporcionales, licencias pagadas y seguro de cesantía.
Todo esto, en un contexto nacional donde el 76,3 % del empleo recuperado desde la pandemia es empleo informal o endeble, el cual no permite proyectar una solidez en la recuperación del empleo, y tampoco “una mejora en los indicadores de calidad que afectan estructuralmente al mundo del trabajo en Chile”.